Cúpula / Cuba, el fracaso socialista
Columna publicada el martes 13 de enero de 2026.
Estamos presenciando un sismo político en todo el planeta, pero de manera particular en América Latina.
Pese a que durante semanas se informó sobre el despliegue de fuerzas militares frente a Venezuela, el secuestro de Nicolás Maduro tomó por sorpresa al mundo entero.
Una acción sin precedente en la historia contemporánea.
A partir de ese momento países aludidos como México, Colombia y Cuba entraron en fase de alerta extrema.
La presidenta Claudia Sheinbaum se muestra notoriamente contrariada.
Por supuesto las huestes de Morena se pronuncian contra cualquier intento de intervención militar en nuestro país, pero la perspectiva cambia cuando opinan los ciudadanos de Culiacán, Ciudad Juárez, Celaya o Chilpancingo.
En ese momento -con pesar y aflicción-, reconocen que no ven otra opción para detener la ola de violencia que ya llegó a su cuarto sexenio.
La catástrofe humanitaria que iniciaron Felipe Calderón y Genaro García Luna con su falsa guerra contra el narcotráfico, que continuó el incompetente Peña Nieto y el General Salvador Cienfuegos es la misma estrategia de los “abrazos, no balazos” de López Obrador quien abiertamente permitió que los cárteles mexicanos recogieran los precursores químicos en barcos que llegaron de China para inundar las ciudades de Estados Unidos con fentanilo, droga considerada un arma de destrucción masiva.
La crisis de inseguridad causa estragos en la administración de Sheinbaum quien tiene que guardar las formas morenistas y seguir el mismo discurso, pero en los hechos ya entregó el aparato de seguridad a la mancuerna del Embajador Ronald Douglas Johnson y Omar García Harfuch.
Después de la caída de Maduro las baterías se centran en Cuba.
Las declaraciones de Trump y Marco Rubio, Secretario de Estado de Estados Unidos, anticipan una intervención de enorme calado sobre la isla y buscan llegar a una negociación política que evite el desembarco de los marines.
En cualquiera de los dos escenarios -con acuerdo político o intervención armada-, veremos otro golpe a la reconfiguración hemisférica.
La intención es erradicar de América Latina a los regímenes aliados de Rusia y China, para implantar modelos de libre mercado en toda la región.
Lo cierto es que Cuba es la evidente e indiscutible prueba del fracaso socialista.
La isla tiene los niveles de vida más bajos del Caribe, solo después de Haití.
El rezago es abismal frente a Puerto Rico.
En próximas horas la izquierda mexicana se lanzará en favor de Cuba.
Sin embargo la realidad nos muestra que algunos funcionarios, senadores y diputados de Morena viajan por Estados Unidos y Europa, envían a sus hijos a instituciones norteamericanas, pero hasta el momento no se sabe de alguno que prefiera vivir en La Habana.
La revolución cubana que inspiró a toda una generación de América Latina en los años cincuenta y sesenta, paulatinamente se fue desmoronando, descomponiendo, hasta convertirse en lo que combatió: una dictadura represora y cerrada ante el mundo por una ideología cuyo fracaso está más que demostrado.
Los países pro socialistas como Cuba, Nicaragua y Venezuela tienen niveles de vida muy por debajo de sus vecinos, demostrando que son modelos cimentados en dictaduras obsoletas.
Naciones que difícilmente pueden aspirar a una elección democrática.
En cualquier escenario todo indica que en próximas fechas veremos el derrumbe del régimen cubano y sus aliados.
Que sea para bien de un pueblo que durante 60 años padeció los efectos de una fallida ideología.
cupula99@yahoo.com
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