Cúpula / La Sierra Negra urge del Operativo Enjambre
Columna publicada el martes 8 de septiembre de 2026.
Corría el sexenio de Mario Plutarco Marín Torres; Mario Montero Serrano era el poderoso Secretario de Gobernación.
En 2008 un aguerrido diputado local visitaba municipios en situación complicada.
José Benigno Pérez Vega, mejor conocido como Pepe Momoxpan, recibió reportes sobre la presencia de pistoleros que asaltaban a pobladores en la Sierra Negra con la complicidad de Gorgonio Merino, presidente municipal de Tlacotepec de Porfirio Díaz.
Por encima de veladas amenazas Pepe decidió visitar el municipio.
Subió a su camioneta estaquitas Nissan y partió a los sinuosos caminos de la zona serrana.
A escasos kilómetros de la cabecera, Momoxpan fue interceptado por policías municipales que le cerraron el paso con patrullas, fue golpeado con las cachas de las armas y arrojado a un barranco.
Como pudo salió a rastras y escapó del lugar.
Aquel episodio fue la primera evidencia de la complicidad entre alcaldes y delincuentes.
Han pasado 18 años y la violencia en la Sierra Negra no ha disminuidos, por el contrario, se muestra desafiante.
En los años aciagos del morenovallismo la colusión entre ediles y grupos criminales se desbordó.
En esos años surgieron presidentes municipales que armaron un bloque para mantener un feudo en la región; los mismos pobladores los llamaron “el Cártel de la Sierra Negra”.
Leoncio González Mendoza, alcalde de San Miguel Eloxochitlán, los hermanos Araceli y David Celestino de Coyomeapan e Ignacio Salvador de Ajalpan (quien actualmente goza de una enigmática protección), eran los jefes de toda la región.
En este año 2026 la situación en todo el estado es más complicada.
La captura de mandos policiacos y alcaldes revela la capacidad de grupos delictivos para cautivar a autoridades municipales.
En Puebla el Operativo Enjambre que dirige el secretario federal Omar García Harfuch arroja golpes contundentes.
Sin embargo, se debe subrayar que esos beneficios aún no llegan a la Sierra Negra.
Hace unos meses en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum se expuso la complicada situación en San Miguel Eloxochitlán y de manera particular la presencia de sujetos armados que portan uniformes clonados de la SEDENA.
Los homicidios se han triplicado en los últimos dos años y en días recientes se suscitó un intento de secuestro a cargo de sicarios con chalecos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
A la par se desató la venta de narcóticos, principalmente cristal, tal y como sucede en la Sierra Norte.
Sin tapujos los pobladores acusan que los hermanos Honor y Delfino Hernández Hernández, caciques de Eloxochitlán, tienen gatilleros coludidos con grupos del crimen organizado que llegan del estado de Veracruz.
Los municipios de Tlacotepec de Porfirio Díaz y San Miguel Eloxochitlán están conectados por caminos de terracería a comunidades veracruzanos donde imperan los cárteles Jalisco y Zetas Sangre Nueva.
Así como en la Mixteca se ha detectado la presencia de células del estado de Guerrero, en la Sierra Negra se reporta la presencia de grupos que entran de territorio veracruzano.
El tema amerita una profunda revisión por parte de autoridades estatales y federales, pero sobre todo una investigación a los alcaldes que van a Casa Aguayo a denunciar la presencia criminal que ellos mismos propiciaron.
Pensaron que sería fácil cohabitar con delincuentes y cuando se ven amenazados corren a implorar ayuda.
García Harfuch debe investigar a las cabezas políticas de Ajalpan y Eloxochitlán.
En la Sierra Negra urge implementar el Operativo Enjambre.
cupula99@yahoo.com
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